Comprender la figura del Administrador de la PYME, ¡ya!

Comprender la figura del Administrador de la PYME, ¡ya!

El órgano de gestión o administración de una sociedad, en particular, de una sociedad mercantil, puede bien consistir en un consejo de administración, o bien, en uno o varios administradores. En este artículo hablamos de los administrados. En concreto tratamos 3 posibles tipos de administrador de la Pyme y de quien asume la gestión en caso de concurso.

El administrador o administradores habrán de ser elegidos por los accionistas, socios o partícipes de la sociedad. Por otro lado, es posible que la administración recaiga en una persona física o jurídica. En este último caso, actuará como administrador un representante de la persona jurídica administradora. Además, el órgano de administración de la sociedad mercantil debe estar inscrito en el Registro Mercantil.

Administrador único de la PYME

Administrador único de la PYME

Cuando el órgano de administración está formado únicamente por un administrador de la pyme, corresponden a éste todas las competencias y responsabilidades relacionadas con la gestión de la empresa, además de la representación de la sociedad frente a terceros. Por tanto, decide por sí solo. En el caso de sociedades de pequeño tamaño o de carácter unipersonal, se trata de una de las formas de administración más frecuentes.

En muchos de estos casos existe un solo fundador, que además ejerce las funciones de administrador único, pues, no es frecuente que el cargo se profesionalice en empresas de pequeño tamaño. Por las mismas razones, en este tipo de empresas no suele ser remunerado. Para conocerlo, basta solicitar la información en el Registro Mercantil, pues el nombramiento debe ser público.

El administrador único es además responsable frente a la sociedad que administra y frente a los socios o accionistas. El tiempo que puede permanecer en el cargo depende del tipo social, de los Estatutos de la sociedad y, en su caso, también puede depender de los pactos entre socios

Si el órgano de administración está formado por más de un administrador de la PYME, en lugar de un solo administrador, su forma de actuación puede ser mancomunada (que favorece el control) o solidaria (más proclive a la operatividad de la sociedad).

Administrador mancomunado de la PYME

Administrador mancomunado
de la PYME

Se trata de cada uno de los administradores integrados en un órgano de administración de la sociedad que no constituyendo un consejo de administración, hayan de adoptar sus decisiones conjuntamente con los demás o concurriendo el consentimiento y firma de un determinado número de ellos. Será necesaria la firma de, al menos, dos administradores mancomunados para obligar a la sociedad, debiendo estarse a las especificaciones sobre la forma de actuación que aparezcan en los estatutos de la PYME.

Esta forma de administración puede llevar consigo algunas desventajas, destacando entre ellas la posibilidad de paralización de los órganos sociales en caso de que los administradores mancomunados no se pongan de acuerdo.

Administrador solidario de la PYME

Administrador solidario
de la PYME

También es posible que cada uno de los administradores que forman parte del órgano de administración tenga plenos poderes. Es decir, que pueda actuar de forma independiente obligando a la sociedad. En este caso nos referimos a la figura del administrador solidario.

Las ventajas se traducen en la mayor operatividad y en la posibilidad de aprovechar oportunidades sin retrasarse en la toma de decisiones, y pueden complementarse con un mayor control gracias a los pactos de socios, que, a pesar de no ser inscribibles en el Registro Mercantil, ni oponibles a terceros, son vinculantes entre los firmantes.

Administrador concursal

Administrador concursal. Su actuación como administrador de la PYME

En este caso, no estamos hablando de un tipo de administrador de la pyme, ya que su aparición se encuentra limitada al ámbito del concurso de acreedores. El administrador concursal es el órgano al que el Juzgado encarga la administración de la sociedad durante la tramitación del concurso, procurando el pago de las deudas y la continuación de la sociedad. Todo ello, con independencia de que se trate de y concurso necesario o voluntario.

En este caso, el administrador concursal no vela únicamente por los intereses de la sociedad que administra, sino también por los de sus acreedores.

En este sentido, son funciones características del administrador concursal, los informes sobre la situación concursal (incluyendo activo y pasivo, además del listado de acreedores y deudas, con su tipificación correspondiente), y la administración de la actividad económica del concursado (como es el caso de los contratos necesarios para el mantenimiento de la empresa o la supervisión de la actividad laboral y el resto de actuaciones de gestión).

Todo ello, además del análisis contable de la empresa y la formulación de la propuesta de convenio, en su caso, o de la liquidación de los bienes de la empresa.

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