¿Sufres retrasos en el pago por parte de tus clientes?
Supera con CURIACG los retrasos en el pago

¿Sufres retrasos en el pago por parte de tus clientes? Analizamos los motivos y cómo gestionarlos

El equilibrio financiero de cualquier empresa, ya se trate de un negocio online u offline, puede sufrir un duro varapalo si se enfrenta a retrasos en el pago, o, lo que es peor, impagos. Por ello, siempre es conveniente llevar al día todo lo relativo a los ingresos de la empresa.

¿Cuáles suelen ser los motivos de los retrasos en el pago?

Uno de ellos, es la falta de liquidez o insolvencia financiera de la empresa que nos debe la correspondiente factura. Pero, existen muchos otros que a continuación analizamos y que pueden ser solventados con una actuación diligente. En ocasiones, con intervención de la asesoría jurídica de la empresa.

– Retrasos en el pago por falta de liquidez o insolvencia

Comenzamos a tratar los peores posibles casos que se nos pueden dar, como es el caso de falta de liquidez o verdadera insolvencia la empresa.

Pídenos Presupuesto (1)Se dice que en una empresa tiene falta de liquidez, cuando, aun teniendo en su activo bienes suficientes para satisfacer sus obligaciones, no puede hacerlas frente por falta de tesorería. Las causas pueden ser variadas, como una mala planificación de los flujos de caja, Pero también, especialmente en épocas de crisis, pueden estar motivadas por los comportamientos de sus clientes.

Cualquiera que sea la causa, es importante tener claro que nuestro derecho a cobrar es independiente de las venturas o desventuras de los clientes. Por ello, en ningún caso es admisible que un cliente subordine al pago a un cobro por su parte, que nada tiene que ver con el contrato formalizado entre nuestra empresa y el cliente.

Decimos esto, porque se trata de una de las tácticas más utilizadas, y, que, aunque pueda tener cierta lógica, no tiene ninguna base legal sobre la que ampararse.

Es más, salvo que se hubiese pactado específicamente lo contrario, no podrá deferirse el pago por más de 60 días.

Siempre es bueno saber que cualquier pago no atendido (retrasos en el pago), debidamente reclamado, es susceptible de un procedimiento monitorio. Este tipo de procedimiento puede facilitar la gestión del cobro, por cuanto, en caso de falta de respuesta por parte del reclamado, el auto de archivo lleva aparejada ejecución, pudiendo instalarse ante el mismo Juzgado.

Para reclamar la deuda simplemente se requiere justificación acreditativa de la misma, como es del contrato formalizado, o la simple factura o albarán de entrega. Admitida la demanda, el juez requerirá al demandado para que en el plazo de 20 días contesté sobre la razones de los «retrasos en el pago».

Además, la reclamación judicial, interrumpe la prescripción.

Si la contestación del deudor es oponiéndose a la reclamación, habrá de seguirse el cauce del juicio ordinario que corresponda a la cuantía.

Además, para este tipo de procedimientos, hasta 2000 €, no se requiere postulación.

La demanda de juicio monitorio puede presentarse, incluso sin que sea necesario que haya concluido la negociación, y, puede servir para acelerarla.

Por otro lado, la vía de negociación debe orientarse claramente a obtener un compromiso de pago en fecha concreta por parte del deudor y debe llevar aparejado un seguimiento. Todo ello, sin perjuicio de las posibles penalizaciones, pues, en ningún caso somos la financiera del cliente.

Si los retrasos en el pago estuvieran basada en una insolvencia, deberemos estar al tanto de los avances que se vayan produciendo respecto de un eventual concurso de acreedores, en el que, compareceremos, en su caso, como afectados.

– Otras posibles causas de retrasos en el pago

– Clientes que tratan de aprovecharse de la buena voluntad de otros empresarios para financiarse. En este tipo de casos, lo más recomendable es reclamar tan pronto se produzca el retraso, permanecer firmes, insistir, realizar un seguimiento, poner en su conocimiento nuestra intención de presentar la demanda judicial y realizarlo.

Pídenos Presupuesto (2)La referencia a la demanda judicial suele ser, en estos casos, muy efectiva. La razón es que simplemente preferirán trasladar los retrasos en el pago a otros proveedores o prestadores de servicios, en lugar de hacer frente a gastos judiciales y costas.

– El hábito de reclamar tan pronto se producen los retrasos en el pago, permite también solucionar supuestos de causas accidentales, como, errores, pérdidas de documentación, o similares. Además, nos permitirá cobrar lo más rápido posible.

– Los posibles desacuerdos que no han terminado de solucionarse, pueden ser otra de las causas de retrasos en el pago. Especialmente, si el cliente, en lugar de insistir en lo que no está de acuerdo, da la callada por respuesta, pero, no paga.

En estos casos, lo mejor es ponerse en contacto lo antes posible poniendo de manifiesto los retrasos en el pago y haciendo el oportuno requerimiento de pago. Y, una vez se muestra el desacuerdo, tratar de solventarlo. Es en este tipo de casos, donde un contrato en el que se describan claramente las obligaciones de las partes, nos puede evitar muchos problemas. Si no hay margen de interpretación, siempre podemos acudir a los tribunales, según lo anteriormente señalado, con inmejorables perspectivas.

Contrariamente al dicho, existen casos en los que el cliente no tiene la razón.

– A veces, la causa de los retrasos en el pago es simplemente debida a la fecha en que llegó la factura al cliente en relación con sus ciclos de facturación. Por ello, siempre recomendable facturar tan pronto sea entregado el pedido o realizado servicio, o en la forma que se hubiese previsto el contrato. Sin demorarnos.

Además, nunca está de más preguntar con anticipación, para evitar retrasos en el pago de las primeras facturas.

 

Veamos a continuación algunos consejos para la gestión de retrasos en el pago

– Darle la importancia necesaria a las labores de cobro. Optando, si el caso lo requiere, por subcontratar el todo o parte del servicio con empresas especializadas.

En el mismo sentido, puede actuar un departamento especializado de la compañía, e incluso, puede apoyarse con la asesoría jurídica de empresa, sea cual sea su modalidad. La razón de mencionar esto último, además de la efectividad, es que muchas veces la mera presencia de los abogados imprime a las negociaciones un carácter formal que, a veces, falta en otro tipo de negociaciones.

– Otra cuestión absolutamente esencial es, dejar de trabajar, o suspender los trabajos con una empresa en caso de retrasos en los pagos. Si ellos no cumplen sus obligaciones, nosotros tampoco tenemos que cumplir. Con ello evitaremos realizar desembolsos que no vayan a ser cubiertos. Y tendremos recursos libres para poder asumir otros encargos.

– Ser diligentes en la reclamación de los impagos o de los retrasos en el pago, nos evitará retrasos innecesarios, motivados por malentendidos, desacuerdos etc. Cuanto antes actuemos, más margen de decisión tendremos. El hecho de hablar, además, por sí solo, permitirá solventar muchas cuestiones.

– Si nuestro cliente no paga o se producen retrasos en el pago, debemos de actuar para cobrar, lo antes posible. No es nuestra misión, ni suele aportar buenos resultados, establecer calendarios de pago cuando existe una falta de liquidez o insolvencia, que no fue prevista al tiempo de realizar el contrato.

– La sola insistencia al en la reclamación del pago, muchas veces hace que el cliente proceda a pagarnos a nosotros en lugar de a otros acreedores o proveedores menos insistentes.

– También puede barajarse la solicitud de inscripción registro de morosos.

Además, a continuación puedes descargar una Guía, con posibles soluciones si tu empresa se encuentra temporalmente con problemas de liquidez.

Guía sobre refinanciación en supuestas de problemas económicos, incluidos retrasos en el pago

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